¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?
Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra? (Luc. 18: 7-8)
El día de ayer veía una predicación que me retó, el predicador habló algunas cosas como estas: el precio de la unción, muchos son los llamados y pocos los escogidos, hay cosas que son gratis como la salvación, pero hay cosas que se lucha por ellas.
En nuestra iglesia el pasado fin de semana tuvimos un evento que nos fue de mucha bendición y muchos jóvenes fueron tocados por el Señor, pero si bien es cierto Dios hizo cosas asombrosas que mis ojos nunca habían visto, nuestro Padre Celestial tiene aún más para nosostros. Es tiempo de anhelar más y más aún de parte de Dios, estar llenos de su presencia y de su gloria. Pero si queremos más de su gloria y su presencia para ver grandes milagros y maravillas, si queremos predicar su palabra con autoridad y poder de lo alto, si queremos ver muertos resusitar y enfermos sanar, tenemos que aprender a pagar el precio, dice su palabra ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?
Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?, dos cosas, la primera: clamar día y noche, ¿cuándo fue la última vez que le dijimos al Señor, no me voy de aquí hasta que me bendigas, no me duermo hasta que me toques, hasta sentirte, no me paro de aquí hasta no ver tu gloria, ¿hemos clamado realmente día y noche?. La segunda: ¿hallará fe en la tierra? talvez haya días en los que no sentiremos nada, pero no perdamos la fe, porque a caso tardará él en respondernos, queremos de su unción, busca al Señor, clama día y noche, no desistas, nunca desmayes, persevera, que verás la gloria de Dios, no te rindas, Jacob peleó por su bendición, ¿estamos dispuestos a pagar el precio?. Quita de en medio lo que estorbe entre el Señor y tú, y ten una relación con él, clama, busca, pide, toca, porque él dará y abrirá.
Hay que ir por más, las glorias del pasado, son del pasado, la unción de ayer es de ayer, nuestro Padre tiene la unción nueva, un aceite fresco para tí, pídelo y demuéstrale al Señor cuanto lo anhelas.
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